Por: Dr. Sergio H. Canavati Ayub
Quisiera usar el término “matrimonio de pura cáscara”, y con esto me refiero a aquel matrimonio en donde la esposa se siente sola porque su esposo no sabe darle compañía y afecto, ella no siente la cercanía, la intimidad con su esposo; es aquél que aparentemente hay todo dentro de casa: una sala, cocina, cuartos, jardín, aparatos electrodomésticos, etc., sin embargo, no hay comunicación, afecto entre el hombre y la mujer o entre los padres y los hijos y solamente es una cáscara vacía, hueca, sin sustancia y que el fruto se ha perdido.
Como una nuez que es muy sabrosa, muy rica, pero cuando es solamente la cáscara nos es despreciable muchas veces, es símbolo de estar vacío, de soledad, de que existía algo adentro y ya no existe mas.
En una gran cantidad de matrimonios existía al principio un afecto, cariño, enamoramiento, relación mutua, sin embargo, ha quedado vacío ese hogar, solo y eso hace que pierda su atractivo, y queda la pura cáscara exterior y la sustancia sabrosa que es el afecto, el cariño, la comunicación, el diálogo, el amor, la compañía, el sentir que alguien te ama y esta cerca de ti; todo eso se ha perdido.
Muchos hijos pueden tener a sus padres vivos, pero, se sienten solos, porque no existe comunicación, comprensión, cariño, el amor por parte de sus padres.
Existe además la soledad emocional, que se define como la incapacidad de relacionarse con los demás.
Asimismo, existe la soledad espiritual, que es ese sentimiento de separación de Dios.
En una encuesta realizada entre personas adultas, el 80% de ellas reconocieron que habían sentido soledad alguna vez en su vida y muchas veces ésta ha sido persistente. |