Por: Dr. Sergio H. Canavati Ayub
En esta serie de programas estaremos hablando de las dificultades que se atraviesan en la vida y cómo enfrentarlas.
Hoy en día vivimos en un mundo que cada vez es más complicado. Hace unos días asistí a un hospital a condolerme con un padre de familia cuya hija tenía un cáncer y finalmente murió, obviamente el padre se preguntaba por qué, ¿por qué me tocó a mí? ¿Por qué a mi hija le tocó sufrir?
Es innegable que muchas personas el día de hoy están atravesando circunstancias, dificultades, obstáculos de diversos tamaños y se preguntan lo mismo, y qué decir de aquellas personas que se sienten tan frustradas porque no pueden vencer las dificultades que diariamente enfrentan.
Tú sabes que las dificultades varían de tamaño, por ejemplo: no es lo mismo que se te descomponga el automóvil o que no funcione la licuadora, a que de pronto, sin esperarlo, te llegue la noticia de que un hijo tuyo falleció en un accidente, que es muy difícil, es insoportable y lo seres humanos tenemos derecho a preguntarnos por qué sufrimos.
La mayoría de la gente, al igual que tú y yo, estamos conscientes de las tragedias que oscurecen el panorama, de los jóvenes que mueren en accidentes automovilísticos, la gente valiosa atrapada por enfermedades intolerables, los vecinos y familiares con hijos que tienen retrasos mentales o enfermos que apenas saben expresarse; dificultades hay por todas partes.
También gente que nosotros sabemos que ama a Dios, que lo respeta, sufre; todos sufrimos en este mundo, sin excepción. Quienes hayan sido heridos por la vida a través de las muertes o del abandono de un ser querido, frustraciones, saben que quizás merecían un destino mejor, muchas personas se culpan a sí mismas por las tragedias que ocurren en casa.
Yo he conocido matrimonios que llegan al divorcio, después de la muerte de una hija, la razón es que se culpan mutuamente por la muerte de su hija, o no pueden soportar el recuerdo y estarse viendo los rostros diariamente y terminan abandonándose el uno al otro.
Hay una pregunta muy importante, ¿por qué suceden cosas en la vida? ¿Por qué nos acontecen desgracias, aún a la gente buena y a la gente mala, a la gente educada así como a la ignorante, rica, pobre? ¿Por qué hay problemas?
Todos quisiéramos vivir en un mundo justo, donde existiera la bondad, el bien, sin embargo, cuando me ha tocado visitar los hospitales, ver morir personas, estar en funerales, presenciar divorcios, personas que quiebran económicamente o que son familias que tienen una muy infeliz relación entre ellos mismos, maridos o esposas que viven con enfermedades crónicas, a veces incurables, padres envejecidos que la vida ha dejado de ser para ellos una bendición, sino que ahora es una pesada carga, personas que conviven unos con otros atrapados en el dolor y la frustración, se hace muy difícil decirles que la vida vale la pena, que Dios da a la gente lo que merece y necesita, y la dificultad yace en que no sabemos soportar el dolor, no sabemos cómo enfrentarlo ni por qué viene a nuestra vida.
Vivimos en un mundo en el cual los desafíos, las dificultades son mayores, nos enteramos de noticias que desafían, por ejemplo: asesinatos absurdos, muertes, una gran cantidad de situaciones adversas, guerras que generan odio entre las naciones, pueblos razas, religiones y muy a menudo nos preguntamos por qué la gente común, vecinos nuestros simpáticos, enfrentan dolores y tragedias espantosas. La gente común, nosotros y los que nos rodean a veces debemos de llevar cargando pesados sacos llenos de dolor y de penas.
Recuerdo a un matrimonio cuya hija desarrolló una enfermedad incurable y al poco tiempo murió. Ellos se encontraban desayunando en casa mientras su hija estaba en la escuela y les notificaron la muerte súbita a los padres. Ellos sintieron mucho dolor, se vieron exhaustos, desorientados. Se preguntaron “¿qué hacemos, a dónde vamos? ¿A quién acudimos?” Se encontraron en una situación muy, muy difícil.
¿Cuántas personas el día de hoy enfrentan situaciones muy difíciles o retos?
Recuerdo también el caso de otro matrimonio cuya esposa, una mujer de mediana edad, de pronto empezó a sentir extrema debilidad y cayó. El esposo, como queriendo hacer una broma, dijo: “es que está borracha”. Ella fue a ver al doctor, le hicieron un examen y encontraron que tenía una enfermedad nerviosa degenerativa que se llama esclerosis múltiple. Después de mucho sufrimiento, esta mujer murió.
¿Qué enfrentaría esta mujer cuando llegó al consultorio del doctor con una angustia y el doctor le hace análisis para poder detectar la enfermedad que tenía? ¡Qué terrible golpe sintió ella! Ella decía: “no me merezco esto… ¿Por qué Dios me hace sufrir así?” Yo recuerdo como su marido le tomó la mano y trató de consolarla y le dijo: “no puedes hablar así, Dios debe tener sus razones para hacer esto y no tenemos derecho de cuestionar a Dios, debes creer que si él quiere tu mejoría, la tendrás, pero si no la quiere, entonces él deberá tener sus motivos.”
Muchas personas atribuyen directamente sus sufrimientos a Dios. Sin embargo, yo quisiera explicarte que Dios no se goza en hacer sufrir a la gente, Dios tampoco está programando en su computadora cuántos tumores, cánceres, enfermedades terribles vendrán sobre los seres humanos para enviárselas desde el cielo. De ninguna manera.
Vamos a ir entendiendo poco a poco que a veces es verdad que Dios quiere tener un trato especial con sus hijos verdaderos para formar un carácter, para aprender, para castigar, para mejorar la forma de conducirnos en nuestras vidas.
Vivimos en un mundo que está lleno de caos, donde si un chofer de autobús no durmió bien y lleva dos días conduciendo el autobús sin descansar, es lógico esperar que ese autobús pueda sufrir un accidente y sus pasajeros puedan morir. Si un aviador o comandante que va embriagado guiando su avión de pasajeros rumbo a un país, como lo hemos visto en las noticias, el avión se estrella en la montaña. ¿Qué culpa tuvo Dios de eso? No fue Dios el que ocasionó que ese autobús o avión se volcaran y se destruyeran.
Vivimos en un mundo en el cual hay leyes y cuando estas leyes se rompen es obvio que vienen consecuencias naturales. Hay libros que se han escrito, hay enigmas que aún no se han resuelto, hay personas inclusive que dicen: “el sufrimiento ennoblece al hombre, purga sus pensamientos de orgullo, de superficialidad y aun expande sus horizontes.” |