La Gran Responsabilidad de Ser Varón
 

Cuando la familia no funciona
 

Por: Dr. Salvador P. Cárdenas

Algo está fallando en las familias, la estructura familiar no está funcionando correctamente. Las estadísticas muestran en nuestro país una tasa de divorcio increíblemente alta: el 40% de las parejas que actualmente contraen matrimonio, están terminando en divorcio después de algunos años. Esto se refiere únicamente a los divorcios legalmente establecidos, no a los matrimonios fracasados que se separan sin un divorcio de por medio.

Cuando la familia no funciona y los padres terminan separados o divorciados, vienen consecuencias graves sobre los hijos. Todos sabemos que los que más sufren en un divorcio son los que nada tienen qué ver con esos problemas: los hijos. Ellos sufren mucho cuando un matrimonio se separa o se divorcia y precisamente quienes más sufren son los hijos varones. Por supuesto que las hijas también sufren, pero el papel que desempeñan las madres cuando esto sucede es más rescatable que el papel que desempeñan los varones.

Es decir, el que más coopera para que las familias fracasen es el varón y no la mujer. Muchas veces la mujer tiene graves errores en la forma de ejercer su maternidad y su papel como mujer y esposa; sin embargo, el fracaso es todavía mayor de parte de los esposos.

Cuando el matrimonio fracasa y la familia se desintegra, los que más sufren son los hijos varones porque no tienen un estándar de conducta qué imitar. Habitualmente el padre se aparta de la familia y la mujer se queda al frente de los hijos.

Esto trae como consecuencia un círculo vicioso que pareciera no tener fin. El papá fracasó, el hijo va a fracasar porque no tiene alguien quien le enseñe a ser hombre y crece con la influencia de la televisión. La televisión y el cine enseñan violencia, alcohol y sexo; enseñan que el hombre debe ser fuerte físicamente, pero no le enseñan que debe ser fuerte moralmente y que su carácter fuerte debe enfocarse en ayudar a los demás, en tener valores por los cuales vivir.

¡Qué triste es que papá no esté en casa para enseñar lo que es correcto y para quitar lo que no es correcto!

Se dice que para ser un hombre de éxito se debe se violento, beber alcohol, tener sexo, poseer grandes músculos y enormes cantidades de dinero. Ese es el panorama que tenemos sobre la masculinidad en el mundo moderno. Pareciera que el hombre no sabe pensar, que basa su autoridad en la violencia, en la fuerza física o en un autoritarismo y no en la razón, en el argumento, en el servicio y en el amor. Es una distorsión total y completa de la masculinidad y de lo que significa ser hombre.

Esto se vive ampliamente en los países latinoamericanos. Ser hombre significa ser macho. Ser hombre es no tener amor, ni paciencia; es no ser fuerte para pararse por principios correctos, servicial, ni amable. Ser hombre significa tener fuerza física, beber alcohol y gritar para que todo el mundo obedezca.

Al distorsionarse este concepto, no se puede ejercer adecuadamente la paternidad. No es de extrañar que el hombre no sepa ser padre, ni ejercer la verdadera paternidad.

Llamado a ser líder de la familia
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